Si perdiste tu seguro de salud por la crisis de COVID-19, tienes opciones

El coronavirus y las consecuencias económicas de la pandemia, impulsaron el trabajo del asesor de seguros de salud Mark Van Arnam. Pero él quiere estar aún más ocupado.

Para gran parte de las 21 millones de personas que se han quedado sin empleo, la pérdida ha sido doble: el trabajo y el seguro de salud, dijo Van Arnam, director del North Carolina Navigator Consortium, un grupo de organizaciones que ofrece ayuda gratuita a los residentes del estado para que consigan cobertura médica.

Las llamadas al consorcio han aumentado considerablemente, pero Van Arnam cree que muchas más personas no tienen seguro y podrían recibir ayuda. Sospecha que estas personas recién desempleadas no saben que tienen opciones.

Años de recortes presupuestarios por parte del gobierno federal han obstaculizado el alcance de grupos sin fines de lucro como el consorcio. Por eso, muchos consumidores ni llegan a enterarse que hay normas disponibles para ayudarlos a recuperar o mantener la cobertura de salud.

“Un gran número de personas no está recibiendo el mensaje”, dijo Van Arnam.

Algunos nuevos desempleados aprovechan los períodos especiales de inscripción para inscribirse en los planes que se ofrecen en los mercados de seguros creados bajo la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Otros descubren que califican para Medicaid. Algunos pueden tener la opción de permanecer en el plan de su antiguo empleador.

Pero la fecha límite se acerca para algunas de estas opciones.

Período especial de inscripción

ACA es un respaldo esencial para muchos de los nuevos desempleados.

Según la ley de salud, las personas que experimentan ciertos “eventos de vida”, como mudarse, casarse, tener un bebé o, en este caso, perder su trabajo y la cobertura laboral, califican para un período especial de inscripción.

Esto significa que pueden adquirir cobertura sin tener que esperar a la ventana anual de inscripción.

Los solicitantes deben presentar ciertos documentos para demostrar que califican para una inscripción especial, como prueba de cobertura previa basada en el trabajo.

En 2016, la administración Obama comenzó a verificar aleatoriamente estos documentos, pero la administración Trump intensificó ese escrutinio, en respuesta a las preocupaciones de las aseguradoras de que algunas personas estaban “jugando” con el sistema inscribiéndose solo cando enfermaban.

Por COVID-19, algunos navegadores informan que estos requisitos se han relajado. Específicamente, la administración Trump parece haber reducido los controles de documentación previa a la aprobación, por la dificultad para conseguir esos documentos con empresas trabajando en forma remota.

“Incluso en los buenos tiempos, los empleados casi siempre necesitan ayuda de su departamento de recursos humanos para identificar los documentos que necesitan”, dijo Deepak Madala, gerente de programa de Enroll Virginia, una organización sin fines de lucro que ayuda a las personas a inscribirse.

Según informes, la administración se ha mantenido vigilante en sus requisitos de documentos con respecto al estatus migratorio de los solicitantes. Los inmigrantes indocumentados no son elegibles para inscribirse en los planes de ACA, Medicare, Medicaid o el Programa de Seguro de Salud Infantil (CHIP).

El tiempo es crítico

También es importante recordar que el tiempo pasa rápido. En general, las personas tienen 60 días después de perder su seguro de salud a través del trabajo para usarlo como una razón para calificar para un período especial de inscripción bajo ACA.

“Los recién despedidos tendrían que actuar rápidamente para registrarse en el mercado”, dijo Tara Straw, analista senior del Center on Budget and Policy Priorities.

También es importante mirar el calendario si vives en un estado que tiene su propio mercado y lo reabrió por la pandemia.

Algunas ventanas de oportunidad ya se han cerrado, pero en Maryland y Vermont, la fecha límite es el 15 de junio. La inscripción especial en California permanecerá abierta hasta al menos el 30 de junio y en el Distrito de Columbia hasta el 15 de septiembre.

No hay un recuento nacional de cuántas personas se han inscrito en la cobertura de ACA desde enero, ya que el mercado federal no publica estadísticas. Sin embargo, algunos estados lo hacen. En California, el mercado más grande, se han inscrito más de 125,000, más del doble de la tasa de inscripción especial típica. Los números son más pequeños en otros estados.

Las personas que al momento de perder el trabajo eran pacientes de COVID o estaban cuidando a alguien enfermo podrían tener más tiempo para inscribirse. Una consideración especial similar a la que otorga el gobierno en casos de desastres naturales, como los huracanes.

El sitio de internet de ACA es cuidadodesalud.gov/es/coronavirus o los mercados estatales en caso que el estado gerencie su propio mercado.

Otras opciones

La mejor apuesta para algunos solicitantes es Medicaid, enfatizó Straw.

El programa de salud federal gerenciado por los estados no requiere un período de inscripción especial: si califican, los solicitantes pueden inscribirse en cualquier momento del año.

En general, Medicaid y CHIP cubren a familias con niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidades. La elegibilidad en base al ingreso varía según el estado.

La mala noticia es que 14 estados no han ampliado Medicaid bajo ACA. En esos estados, algunas personas, especialmente adultos por debajo de la línea de pobreza sin hijos dependientes, podrían no ser elegibles para la cobertura de Medicaid.

Esto crea un obstáculo: no ganan lo suficiente para superar la línea de pobreza, pero tampoco califican para un plan subsidiado de ACA. Estas personas están atrapadas en lo que se llama la “brecha de cobertura”.

“La gran mayoría de las personas que vemos obtienen cobertura y alcanzan el 100% del nivel federal de pobreza con beneficios de desempleo e ingresos hasta la fecha”, dijo Van Arnam en Carolina del Norte, uno de los estados que no ha expandido Medicaid. “Por lo general, pueden obtener un plan de ACA con una prima de cero o muy baja, lo que les quita un gran peso de encima”.

Mantenerse en el plan de un ex empleador, a través de una ley conocida como COBRA, también es una opción para algunos. La fecha límite para inscribirse se ha extendido hasta 60 días después de que finalice la emergencia nacional de COVID.

En una situación normal, el consumidor bajo COBRA debe hacerse cargo de todos los gastos, y estos pueden ser sustanciales. Sin embargo, durante la pandemia, algunos empleadores comparten ese costo, y el Congreso podría considerar un subsidio total o parcial en la próxima legislación.

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